viernes, 8 de abril de 2016

Tú provocas tanto en mí...

Ya he perdido la noción del tiempo, parece que te conozco desde siempre, y que llevo contigo toda una vida. 
Has hecho que mis días tengan propósito y sentido, has puesto fecha a mis recuerdos perdidos, has venido con tu maleta llena de respuestas a preguntas que jamás te hice a ti. Jamás. 
Con tus piezas de puzzle en la mano has calculado en silencio si encajaban entre las mías, leíste el guión divino y lo demás fue pura valentía, de un caballero sin miedo, obediente, sin máscaras, paciente y entendido.

Cuánta riqueza posees en ti, tú, que traes las manos vacías, pero tu fuente no cesa y no cesa. Cuánto misterio envidiable hay en tus palabras y en tus sueños, y de cuánto calibre es tu corazón, ese del cual me sigo enamorando cada día.

Te miro, y me invade la paz; paz con la que empecé a quererte, paz que me invitó a quedarme, paz que me empujó a enrolarme en mucho más que una historia de amor. Paz que me ayudó a entender mi recorrido y que envuelve mi alma al revelarse  tras cuatro décadas de incertidumbre... 
Bendita paz, paz en tu sonrisa, paz en tu mirada limpia, paz que sacude mis zapatos de aquella incrustada arena, que devuelve la capacidad de soñar, que restaura la dignidad perdida, que te pone un nuevo nombre y con eso caminas. Bendita paz, paz que va delante de ti. Paz de Dios ligada a ti. 

Cada experiencia en tu vida esta completando la mía. Cada palabra dada ha respondido a mi clamor. Tú que nada tenías que ver conmigo, que estabas a miles de kilómetros de mí, en otro tiempo y en otro lugar. Tú que decidiste pagar el precio de hacerme sentirte "mi casa".

Qué sabio es Dios y cuánta gracia ha derramado sobre ti. Y quién soy yo sino sólo en Dios, y quién soy yo sino sólo por ti.. Nada merezco, y todo lo que me ha sido dado lo valoro como oro puro.

Te admiro, por tu trato conmigo, por tus pensamientos tan selectos, negociadores y productivos, porque transformas las torpezas en experiencias irrepetibles, porque acabas lo que empiezas, y porque aprendes al instante. 

Me fascinas  por tu capacidad de retener, y por tu capacidad de dar sin medida, por cómo sueñas, y cómo caminas, por tu valentía para rectificar tus pasos, y para avanzar por fe. Para conquistar las alturas y el favor de Dios.

Me puedes, por tu coraje para empezar de cero, por tu visión tan clara de la vida, del mundo y del Reino de los cielos, por tu piel, tu olor, tu calor, y tus "te quiero como locura"...

Te quiero, por tus respuestas insistentes a mis constantes primeras negativas, tus resoluciones, tus razonamientos, tu sangre derramada, tu sudor y tus lágrimas, tu silencio y tu mirada observadora. 
Te amo porque quererte se quedó pequeño, y el cielo fue consciente de cuánto!

No, hoy, no es un año más, es el primero de todos los demás años que pienso cuidar, para vivirlos juntos, disfrutarlos, sufrirlos, protegerlos y batallarlos. Año tras año, día tras día, hasta que los días pasen a llamarse eternidad. 

Y No me canso de ti, y quiero darte gracias por ello. Por hacer que cada día haya un instante en el que me emocionas. Porque tu humor es sano y respetuoso. Porque todo lo espiritual ha cobrado un nuevo sentido, tiene locura, tiene pasión y visión, tiene propósito, tiene una manera fascinante de ser entendido, aprendido y vivido. Sin mucho ruido, ni luces, ni propagandas. Tu prudencia, esa es la que me cautiva.

Y Celebro el paso de Jesús en tu vida, porque cuando dijiste "" a Jesús, marcaste mi historia y abriste camino. Hoy pese a que eres humano, siento como que abrazo a Jesús cada día, porque puedo sentir como Su carácter ha ido tomando forma en ti. En ti, oh, Ser incompleto, cuánta emoción y esperanza me trae ese "día de Jesucristo"... 

Te amo, y celebro tus 31, y lo digo con orgullo, porque tus años estaban marcados en nuestra historia, por algo mi alma nunca estuvo completa y esperó por ti. 

Hoy, bendigo a Dios y su manera incomprensible de hacer las cosas, su locura maravillosa, su amor incomparable, su arriesgado obrar, sus palabras y su arte. No hay nada que haya hecho, que haga o que vaya ha hacer, que no esté sujeto a Él. Hoy, bendigo Su Arte en ti. 

Te vivo, te miro, te quiero y te digo, que mi alma satisfecha siempre llega a la misma conclusión: "El secreto siempre estará en que el hombre sea igual a Jesús". Gracias, por tu trabajo constante en ello.

Feliz cumpleaños, amor; afortunada de tenerte en mi vida.


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