martes, 29 de marzo de 2016

Grecia huye hacia puertas cerradas.

Que nunca nos pille una guerra y traten a nuestros pequeños como estamos tratando a los suyos. Que nunca nos pille.

4.000 niños que han huído de la guerra y duermen desde hace 1 mes sobre el barro. ¡

En suelo de la Unión Europea!

Aprovecho la ocasión....
Imagina: Estás en un aeropuerto europeo cualquiera. Viajas con toda tu familia en clase turista ya que con tu humilde sueldo no puedes permitirte más.
De repente estallan varias bombas. Se escuchan disparos y más explosiones. Todo es polvo y escombros. Hay mucha gente muerta y herida a tu alrededor, pero tú y tus familiares milagrosamente estáis ilesos. De momento. Habéis perdido absolutamente todo vuestro equipaje, solo os queda lo puesto. 
A lo lejos ves una sala acristalada donde parece que la gente está sana y salva. Dentro hay médicos y refugio. 
Decides cargar con tus hijos y cruzar el amplio "hall" del aeropuerto, aún sabiendo que corres el peligro de recibir algún disparo. Disparo que sabes con total seguridad que acabaréis recibiendo tú o algún familiar de los que te acompaña si no huyes de allí inmediatamente. 
Coges todo el aire que el miedo te deja coger, te levantas y tiras de tu familia corriendo entre disparos hacia esa luminosa sala que parece ser vuestra única opción de salvación.

Encuentras la puerta cerrada y un cartel que pone "SALA VIP EXCLUSIVA PARA VIAJEROS DE PRIMERA CLASE." El seguridad que vigila la puerta os empuja de vuelta al infierno.

Inimaginable, ¿verdad?
Pues poco más o menos es lo que está haciendo Europa con los refugiados. Ninguna víctima del terrorismo o la guerra vale más que otra dependiendo de dónde le toca nacer.
 



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