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domingo, 29 de enero de 2017

Entrada libre.

"Entren por sus puertas con acción de gracias; vayan a sus atrios con alabanza. Denle gracias y alaben su nombre. Pues el Señor es bueno. Su amor inagotable permanece para siempre, y su fidelidad continúa de generación en generación."
(Salmos 100:4‭-‬5 NTV)
»¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.
(Apocalipsis 3:20 NTV)
Soy una friki  de centrarme en las cosas que  me  llaman la atención,  es más de ver  cosas que  no  están.  Me  explico.  Esto  es lo  que  parpadea  cuando  leí  este  texto.  Vi  la palabra PUERTAS, e inmediatamente  me  vino  a la mente  el  versículo  de Apocalipsis 3:20, "He  aquí,  yo  estoy a la  PUERTA  y  LLAMO,  si  alguno  oye  mi  voz...."  Me  di  cuenta  que  Dios está a mis puertas cada día y pide PERMISO para entrar,  para tener  intimidad  y  cenar conmigo,  para estrechar  lazos,  para todas esas confianzas y  confidencialidades que  surgen en una mesa, en una comida entre amigos,  con  ese  "estoy tan a gusto  que  no  quiero irme".  Dios está  a MIS  PUERTAS cada día.   Pero,  en  el este  salmo,  vi  una diferencia: “Entrad por  SUS PUERTAS, Y  Él NO  ME PIDE QUE  LLAME...  Es  un Dios  cercano,  confiable, de puertas abiertas, de  acceso  rápido,  de misericordia  infinita,  de amor  que  fluye  por generaciones.   David  sabía lo  que  había en Su  presencia, por  ello  siempre  daba alabanza  a Dios,  gratitud  a Su  Nombre,  canción y  adoración  continua.  En  Su  presencia hay plenitud de gozo,  herencias  y  legados,  visión,  renovación,  perdón y  fuerzas.  ¡¡¡Y  todo  SIN  LLAMAR. 
Hoy:  Entra por  SUS PUERTAS y dale  gracias,  Su  presencia es tu  casa.

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