martes, 8 de noviembre de 2016

Una disciplina transformadora.

Construirán casas y vivirán en ellas; Plantarán viñas y comerán su fruto. No construirán para otros para vivir, ni plantarán para que otros coman. Como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; Mi elegido hará pleno uso de su obra. No trabajarán en vano, ni darán hijos a un mundo de horrores, porque serán personas benditas por el Señor, ellos junto con sus descendientes. 
(Isaías 65: 21-23)

 A veces no es sólo que necesitamos practicar lo que predicamos. A veces es que nos convertimos en lo que practicamos.

Dios le dice a la gente en tiempo de Isaías: hacer esto. Construid. Plantad. Trabajad. Porque es en el hacer que comienzas a ser. Cada vez que el mundo empieza a sentirse un poco inestable, podemos caer de nuevo en el ritmo del trabajo. Construir. Plantar. Trabajar... Sigan haciendo estos pequeños actos de esperanza ... día a día ... semana tras semana. Y en poco tiempo, nos hemos convertido en la esperanza que hemos estado practicando.

El Santo que soñó nuevos sueños en el tiempo de Isaías, camina conmigo mientras hago el trabajo en esta era. Cuando me siento abrumada, muéstrame cómo construir. Cuando me siento desesperada, muéstrame qué plantar. Porque es en eso que me convierto. Amén.


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