miércoles, 25 de marzo de 2015

Arte: Cuestión de mayúsculas.



El verdadero artista no expone, provoca! Trabajo amplio e interactivo, es su cometido y gran legado. Pues contra toda opinión, no son los pintores, sino los espectadores, quienes hacen los cuadros.

Pupilas diversas derraman versiones por los poros de cada obra, mientras, opiniones se imponen y el debate da rienda suelta a su sed de discusión . ¿Cuestión de prismas?, ¿de experiencias?, ¿de qué va esto de la interpretación? ¿Cuestión de fondo, de factores, de emociones? Batalla verbal e interminable que se sirve en bandeja de plata, pues,  ¿quién puede discutir lo que uno ve?

... Se otorga el derecho común de tener todos razón, y así es el arte, camaradas, por mucho que se empeñe el artista, siempre impera la duda personal y el criterio del receptor... 
Buen intento, mano maestra, al mostrar tu intención en esta efímera batalla, pues sólo Una Mano posee la verdad absoluta en el campo de la vida creada. No insistas, sólo eres una humana opinión más en el campo del arte, que por más que tú te consideres creador, al Creador te debes.

Creo que el buen artista no es el que expresa y aclara su intención, sino el que hace de quién la observe un absoluto entendido. Siempre se impondrá el criterio de unos y otros, y tendrá sentido la labor del creador: hacer que el espectador, sea activo e implicado músico, pintor, escultor, fotógrafo, escritor, visionario o inventor... Tantas emociones compactadas como aquello en sí provoque... En definitiva, creaciones vivas, llamados a ser momentáneos artistas, movidos por un Creador...
Estoy segura que el verdadero corazón capaz de crear, tiene su deseo en mostrar lo que siente, sin embargo, su ambición es que su obra sea tan amplia y debatida que posea mil formas de verse, oírse, tocarse, y sentirse... Que sea capaz de provocar mil sensaciones, de despertar infinidad de deseos, de transportar a diversos lugares, de atraer distintas nostalgias y abarcar todas las edades. Un arte capaz de otorgar mil derechos a destapar el alma al reflejarse como un espejo... porque entonces, y sólo entonces, esa obra es mucho más que mero arte; es atemporal, es algo transformador para el espectador, viajará en la actualidad con la gente del hoy, pues hace que se convierta en algo auténticamente exclusivo y personal.


El arte se presenta así mismo de diversas formas, y el Arte arranca lo más profundo de ti, con tan sólo una mirada, una ligera nota, un imperceptible tacto minucioso sobre el alma. Ningún tipo de arte en cualquier esencia deja indiferente, pues esta hecho para sacudir y provocar cambios. Te libera y te entierra, Pero sólo quien tiene ojos para ver y oídos para oír, puede entender lo que hay más allá de sí.
El arte es "para los sin prisa", como el Arte también es relacional, no pasajero.

Dios es un Artista por excelencia, el primero y el último de esta increíble eternidad en la que nos encontramos despiertos y sumidos en algún punto de esta interminable historia...

Crea, y crea con propósito y profundidad. No comparte Su gloria, pero sí Su talento y creatividad; en  eso derrocha y extiende Su maestría, y en Sus creaciones hace escuela dejando en cada una Su esencia indiscutible, Su persona indescriptible se vislumbra en cada trazo,  Su más refinado toque, el poder transmitir eternidad en el corazón del hombre, revelando lo que hay en Su propio corazón; y a diferencia del arte humano, el Suyo, es un Arte concreto, transcendente y ampliamente explícito . ...

Y es a Él, Al Artista y Músico Principal, a quien se le debe todo arte.
     ¡Por Ti, Maestro!

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