domingo, 1 de febrero de 2015

“La subcultura cristiana me hizo dudar de Dios”, dice Kirk Franklin

En un artículo, el compositor de gospel se muestra crítico con “la apariencia de perfección y felicidad” de las iglesias que parecen un “club cristiano”.

ESTADOS UNIDOS 30 DE ENERO DE 2015 23:50 h 

El compositor Kirk Franklin. / Facebook Kirk Franklin


El músico y compositor Kirk Franklin ha publicado en un blog de la revista Patheos su experiencia personal con respecto a los estándares en las iglesias cristianas en Estados Unidos.



Franklin, que es uno de los autores de música gospel contemporánea más reconocidos en los últimos años, cuenta que confió “en Cristo como mi salvador a los quince años”. Entonces notó que había algo en el ambiente de la iglesia “que me hizo sentir como si me hubiese quedado fuera de algún tipo de club privado”.



Dice Franklin que le daba la sensación de que en ese lugar “las personas estaban aprendiendo un idioma” peculiar, “ya fuera saludando al pastor o usando frases que parecían sacadas de un manual para principiantes cristianos”.



El músico explica que le parecía que las personas habían aprendido algunos comportamientos, y que él no encajaba. “No siempre sabía decir cuál era mi versículo favorito de la Biblia, y no entendía por qué todo el mundo parecía tan perfecto y feliz”, explica.



Esta sensación le llevó a cuestionarse “si Dios era real. ¿Era su Palabra verdad? Yo parecía muchas veces más un hereje que parte del club cristiano”.



Con el paso del tiempo, reconoce que sentirse fuera de lugar es algo con lo que ha aprendido a vivir. “Siento que estoy de viaje, a veces enfrentando preguntas, confusión... Días de miedo pensando en mi futuro. Me he preguntado por qué Dios parece impasible cuando los escépticos y quienes se burlan de él se hacen cada vez más fuertes”, confiesa.



Pero “he entendido que no es en mis acrobacias espirituales, o en la frase de moda que se cante en la iglesia” donde está lo importante, sino “en la duda, el camino, el esfuerzo y el fracaso, las preguntas y las lágrimas, en la danza y en la calma”.“Estoy enamorado del amante del universo, no de la subcultura cristiana”, concluye, “y creo que eso es lo correcto”.



“No sientas que la experiencia del cristianismo es una forma de vestir, hablar, alabar, cantar, o hasta vivir. Incluso puedes sentirte inferior o que no llegas al estándar – pero quiero decirte que lo que importa es tu corazón”.



Para Franklin, la experiencia cristiana está en “un corazón que se consume en el lugar donde sólo Dios ve, donde no puedes esconder quién eres”.



“Si no encajas con la gente de la iglesia, no eres capaz de citar versículos de la Biblia, si estás en la cárcel o acabas de salir, si estás tatuado de la cabeza hasta los pies o tienes un piercing en la nariz... No te preocupes. Los hombres no somos la norma, sino que Dios lo es”, concluye.


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