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jueves, 23 de octubre de 2014

Pueblo inmigrante cargado de amnesia...

"Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?" (1Juan 3:17:17)


No son contrastes, son increíbles egoísmos que se camuflan tras la indiferencia... "Qué rábia que me toque este hoyo con esa gente de fondo buscando una oportunidad para sus familias y su propia vida. Con lo agusto que estaba yo disfrutando de mi pequeño hobby... "

No sé qué pasó cuando España pasó su momento de agonía y desesperación, que muchos españoles saltaron vallas al otro lado de nuestras fronteras... Quizás estamos enfermos de amnesia, como bien cantaba Ismael Serrano; pero no hay nada que hacer con un país cuyo corazón no se siente deudor, ni agradecido. Y mientras sigamos teniendo campos de golf y dinero en el país que corra, aunque sea para estafarnos entre nosotros, siempre estaremos haciendo algo doblemente mal, cuando miramos a otro lado.
No hay un plan general, las naciones no se mueven en favor de nadie hasta que el problema les da de bruces en sus propias narices. 
No arrimamos el hombro con África en cuánto al ébola, hasta que nuestras enfermeras se infectan. No ayudamos con Tailandia y otros países, contra la explotación sexual infantil hasta que algún caso ataca a nuestros hijos, no nos movilizamos por nada o por nadie hasta que nos tocan nuestra piel. Miles de causas se pierden en nuestras conciencias, hasta que clamamos AYUDA por nuestro propio caso. Y a veces creo que Dios permite que seamos afectados y veamos lo que se siente porque no queremos ponernos en el pellejo de nadie. Dios tenga misericordia por tanta pasividad y egoísmo.

Jugamos, a golf y a tantas otras cosas, incluso jugamos a ser humanos y a tener sentimientos por periodos escasos de 10 min que dura el efecto de una noticia, mientras otros mueren. No de falta de becas, no de una sanidad escasa y mal atendida, no de intereses altos que pagamos a los bancos por nuestras hipotecas, no por un sistema que no funciona, ni por políticos corruptos, ni de otras estupideces (que son muy serias para nuestro país) pero que no son de vida o muerte, de hambruna, de enfermedades, y un futuro sin oportunidad de desenlaces dignos...

Tenemos y pedimos, pero no damos.
Pedimos y recibimos, y argumentamos callando nuestra conciencia, pero sí, nos lo ganamos, porque tenemos al menos una oportunidad, pero también "pedimos y no recibimos porque pedimos mal, para gastar en nuestros deleites." (Santiago 4:3)




Mueren, huyen, arriesgan su vida para salvar las de sus familias y nosotros les ponemos en tela de juicio.
"Nos quitan nuestro pan, son delincuentes, contaminan nuestras calles, dan mala imagen a nuestro país" .... Qué gran etcétera de argumentos... Ah.
Asesinamos con nuestra manera de mirarles allá arriba, adherimos a sus vidas esa rutina desafortunada con nuestras palabras de inconformidad... Pero no sabemos lo que es vivir sus vidas día a día...
¿Has estado tú allí arriba? ¿Sabes cómo se ve desde la valla? ¿De qué color es el futuro de su esperanza tras ese paisaje? ¿Tuviste que mirar a los ojos de sus hijos? ¿Sentiste la impotencia del corazón de un padre?
¿No?. Pues, por favor, calla.!... Si no vamos a ayudar, ni sabemos cómo, por lo menos tapemos nuestra engreída boca. 
Porque la falta de empatía es la enfermedad del egoísmo cuando ya se ha hecho crónico sus síntomas...

No podemos dar entrada a todo el mundo a nuestro país, pero si nuestro corazón protesta antes de interceder en silencio por ellos, nuestro problema es más grave de lo que pensamos.
Miremos nuestro corazón, nuestra intención de espíritu, porque existe más pobreza en nuestro interior que en nuestra celada España.  

Es tiempo de reaccionar en nuestra actitud. Porque nuestros pensamientos producen acciones. Y nuestras acciones son vehículos de esperanza o de ruina.

"Más nosotros tenemos la mente de Cristo..." (1ªCor.2:16)


Esta foto- publicada hoy en varios medios españoles- es un campo de golf junto a la valla de Melilla, donde permanecían encaramados varios inmigrantes tratando de poder pasar al otro lado, es obra de José Palazón, un vecino de la ciudad, que harto de ver cómo malvivían en su ciudad los inmigrantes, especialmente los niños, fundó junto con otros vecinos la Asociación Pro Derechos de la Infancia (PRODEIN) Además en sus ratos libres realiza fotografías tan impactantes como ésta. 

Tienen en este enlace su entrevista: 

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo. Y por hablar de "acuerdo", tus palabras son absolutamente cuerdas. Dios te bendiga para seguir escribiendo y valentía para publicarlo. Te quiero siempre. Ah, no aguanté "esperar" para leerlo.

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