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sábado, 20 de septiembre de 2014

Y es que ya no queda tiempo para un café más!!


Ya no me queda tiempo para tener esperanzas de abrazarte. De escucharte en tu día a día. De orar contigo, de soñar contigo, de caminar y trazar un nuevo camino. No hubo un "copia y pega", pero esto es lo más parecido a ello... Sin ti, me quedo como de visita en medio de mis propias paredes...  Y es que he removido el cielo entero para obtener respuestas, pero Dios no obliga a nadie, tan solo espera que el hombre luche en tal caso por lo que ama; y lo que no, vuela. Se cerraron puertas y ventanas, se cortaron raíces, se detuvo el crecimiento, se abortaron nuevas experiencias, se mutilaron oraciones, se crecieron decepciones. Sé ennubarró  el brote de un horizonte nuevo... Y el temor devoró al amor.

Ya no tienes tiempo para compartir mis serenidades de un día lluvioso, ni mi imperiosa necesidad de coincidir contigo, en un hueco entre tanto que hacer... Game over, baby, menospreciaste el café de madrugada, ese que sabe dulce entre las sábanas y está lleno de risas y complicidades que atrapan aun más el alma. Todo lo tuyo era de importancia extrema para mí. Todo tú... 

No tenemos tiempo ya ni para ese café nocturno como pretexto para no irnos, porque el mero hecho de estar juntos nos hizo sentirnos una vez raros, tanto que incluso yo tuve la sensación de estar en casa. Antes de que nadie opinara, antes de que nadie llegara... Y por unos días, fuimos nosotros, cuando nos miramos fijamente... 


Ya no le queda tiempo al tiempo... aunque quede flotando en el aire ese olor que penetra en lo vivido y lo transforma en tan solo recuerdos... olor impregnado de nosotros, a sal, música y calor, tan entrañable y que se condena así mismo a vivir en este ambiente nostálgico y entre aquellas letras nuestras, que hoy, ya ni suenan, ni hablan...

No habrá más café, ni tiempo... Y con el recuerdo se va todo el resto. Para que no hayan momentos nostálgicos que arruinen decisiones y estropeen planes de futuro... 

Para no estorbarte más, por eso me fui. 
Porque si algo entendí con tu marcha, fue, que ya no queda tiempo para un café más..


(Encontré una cafetera y un reloj en la basura... Y mi corazón le dictó a mi mente, y mi mente a mi pluma...
¡Qué le voy ha hacer!... ツ )

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