©Copyright

Todos los artículos con la etiqueta "Escritos" y "Eni Vidal" están sujetos a derecho de autor.

miércoles, 5 de marzo de 2014

No soy mía.

Ayer, en mi lectura diaria leía en Números 3, y en el versículo 13 decía:

"Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová."

Me detuve a pensar... Pensaba en mi propio hijo, y en que aparté a este bebé para servir a Dios, voluntariamente... pero que le pertenecía ya de por sí.
 Los primogénitos de Israel eran Suyos, porque el Cordero de Dios se había inmolado por ellos en Egipto. Ya no eran dueños de sí mismos; costaron un precio.
Nosotros somos la "iglesia de los primogénitos" porque Cristo, como primogénito del Padre, nuestro Cordero pascual, murió por cada uno de nosotros.
¿Puedo escuchar esto y quedarme tan ancha?...No sólo los primogénitos son santificados, yo soy santificada.
 ¿Puedo entender que no me pertenezco a mí misma, que sé que fue pagado por mí un precio incalculable y no con cualquier cosa, como oro o plata, sino con sangre de Cristo y vivir como si le estuviera haciendo un favor al Altísimo? ¿Puede eso cambiar la perspectiva de mi forma de ver la vida, de mi estilo de vida, de mi forma de pensar, de caminar, de amar a otros.... puede?
PUEDE, porque si no entiendo lo que pasó en Egipto, y lo que pasó en aquella cruz, con todo el peso de su valor y significado, entonces viviré aferrada a mí misma, a lo que poseo y a lo que me rodea, como si todo fuese mío.

Hoy, 5 de Marzo de 2014, hago una declaración pública, delante de mis lectores selectos cercanos y todo aquel que se mete por curioso, pero que es ajeno a mí:
PERTENEZCO A CRISTO, SOY SUYA Y VIVIRÉ PARA ÉL Y POR ÉL, MIENTRAS HAYA Y TENGA VIDA.

      O-----O-----O

"Por lo tanto, como cristianos no somos nuestros dueños, ni tampoco pertenecemos a otras personas, ni siquiera a nuestros seres queridos... Nuestros talentos no nos pertenecen para hacer con ellos lo que nos plazca, ni lo que les plazca a otras personas. Nuestro tiempo no nos pertenece para usarlo a nuestro antojo, ni para usarlo  según los deseos de otros. Todo es Suyo. Nuestra mente, nuestra inteligencia, son Suyas. Nuestros talentos son Suyos. Nuestras pertenencias son Suyas. Nuestros hijos son Suyos. Todo lo que somos, todo lo que tenemos, todo lo que sea de gran estima para nosotros, es de Él y sólo de Él. Somos Su pueblo comprado con sangre; la iglesia de Cristo es un conjunto comprado con sangre."   (G. Christian Weiss)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se ha producido un error en este gadget.