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miércoles, 5 de marzo de 2014

Mujer llena de un trato de Dios sin igual.


Felicidades, a ti, Mujer, que descubriendo el mundo te redescubres a ti misma, que abriendo puertas prematuras, entraste en un terreno nuevo en el que corre prisa por aprender, por construir, por volver a empezar tras haber hecho Dios todo nuevo, y vas camino a la conquista en tu rutina.

Cuánto coraje existe en ti, cuánto honor por ser valiente, cuánta visión de la vida trae poner la mirada en el Altísimo.

Me admira la entereza con la que afrontas el día a día, la sonrisa con la que te vistes cada mañana y que compartes con quien te cruzas. Tus palabras roncas, pero tan dulces, y todo ese misterio que escondes, hasta que lo sueltas... estás llena de un trato de Dios sin igual y aportas más color que la ropa que cubre tu cuerpo.

Se te quiere fácil, se te admira pronto, se te mira mucho y se aprende rápido. No escondes tus debilidades de mujer fuerte, y contigo caminamos.
Aprendiendo, soportamos tus tardanzas, son males menores, después de todo lo que llevamos cada uno encima; pero eres nuestra, o somos tuyos, mientras somos conscientes que nuestro celo por Cristo nos aferra a nuestro Dueño. 


Esa mirada tímida llena de prudencia, da paso a empujones hacia adelante a la vida. Yo de ti no me asustaría del camino, Dios te ha demostrado que está contigo, de tu lado y a por todas. Que enderezará los lugares torcidos y que lo que Él ha determinado en ti, lo hará, por amor a Su Nombre.

Estas cubierta de gracia, revestida de poder y arte, de una sensibilidad y delicadeza extrema; de una fortaleza de lo alto, de gente que te ama y que está contigo, de un Cascabel pequeño que manifiesta que Él pone Su mirada sólo en lo que esta delante... 
Tienes muchas cosas, y todas Suyas, en ti... porque hay vida, hay días, hay un año más, hay planes y un futuro lleno de esperanza y propósito.

Te quiero, y agradezco a Dios tu vida hasta aquí. Él te añada Sus bendiciones más selectas y te enfoque hacia un carácter más perfeccionado y ajustado al Suyo. Deseo que te de sabiduría, para ser una mamá excelente y una mujer que viva cada etapa de su vida en el lugar que Dios te coloque; avanzando, conquistando, creciendo y conociéndole cada día más a Él. 
Feliz 20, mujer de Dios. Seguimos caminando juntos.

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