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jueves, 19 de diciembre de 2013

Ardua labor en la que me he metido

El niño del pijama de rayas

Bueno, he vuelto a verla, después de haber leído "Una mujer contra el Reich", quería ver el otro lado de la moneda. Escribo con impotencia atrasada, la revivo y el dolor causa sentimientos de tristeza y pena, mezclados con un "no querer calentar el tintero, por si la pluma arde"... escribo con temor y temblor, pues yo soy mujer, y no Dios. Hay temor de Él en mi escritorio, pero, ¿cómo contar lo que ha sucedido sin que arda Troya?
Ardua labor en la que me he metido...


Pero, sí, estalló la guerra de Alemania, guerra que no todos vivieron de igual manera, guerra que no comenzó de la noche a la mañana, sino que se fraguó día a día, pensamiento tras pensamiento, ideal tras ideal, tras cada factor político en realidad no había nada... sólo una nación que se sintió amenazada por otra que tenía su patria en el cielo.  Me atrevo a decir que no fue una guerra sólo política, sino básicamente, una guerra espiritual sangrienta, en la forma más humana representada; un loco que extendió su locura y su odio de la manera más palpable, visible y encarnizada.

Cuánta falta de humanidad había, que te dieran las gracias era producto de un resquicio de ignorancia...........

El mundo fue manipulado para grandes y chicos, acomodando sus ideales políticos a una nación que estaba cambiando contra la voluntad de muchos, porque la mayoría fueron convencidos a costa del sufrimiento de unos pocos y sólo los que tenían poder tenían abundancia.  
Protegían a los suyos, exponían al resto, torturaban al que se oponía, exterminaban a su objetivo.
Máquinas de matar, fábricas de odio que sacaban el producto como en serie, trabajando en cadena, generando más terror y silencio, más miedo y crueldad. 


Traían la escuela a casa, con tal de adiestrar e inculcar los valores que le interesaba a la Patria, con tal de afiliar al alumno, y conseguir que cualquier oyente terminara odiando a los judios.


Campos de concentración, no eran granjas. Eran víctimas de "La solución Final" , era el nombre del plan de los nazis cuyo objetivo no era más que exterminar al pueblo judío de Europa. Los hacían trabajar inhumanamente, de sol a sol, por un pedazo de paz mohoso al día, los humillaban, los ultrajaban, les despojaban de sus pertenencias y de su dignidad, sin descanso, sin misericordia, sin treguas, sin demoras.... torturados por asfixia, por gas venenoso, disparos, ahorcamiento,trabajos forzados, hambre, experimentos pseudocientíficos, tortura médica y por golpes. Torturados hasta acabar quemados en hogueras descomunales y fosas comunes... Cuánto horror consentido, cuanto silencio ocultando un holocausto diabólico. Genocidios movidos por maquinaria pesada humana, gente sin alma, gente sin Dios, ni moral, ni compasión. Tanta altivez de espíritu te coloca en otro plano, pero equivocado.



Cuánta presión para un niño, demasiadas mentiras frente a sus ojos, puro teatro obligado para mostrar una película de una realidad falsa. No es fácil cruzar la verja, de ninguno de los lados, no, eso solo es para valientes. Eso es para los que se sienten de igual a igual, los que no mirarían por encima del hombro a nadie en ninguna circunstancia, los que son capaces de sentir y padecer por el otro, más allá de sus creencias y procedencia. 



El odio es un arma peligrosa, nadie la usa sin causar destrozos... sea en privado o a la luz de las naciones... Mueve masas, dominios, reinos, potestades, el capital es tocado, los valores son puestos a descubierto, divide familias, enfrenta amistades de toda la vida, se venden unos a los otros, sin reparos, la gente es sometida bajo el régimen, las ciudades son destruidas, se levanta un movimiento inquebrantable, un gobierno prometedor a la vista de los indecisos, un orgullo para los que darían voluntariamente su vida por su patria. Un gobierno que se auto proclama indestructible y poderoso, que echa a Dios a un lado, mofándose en Su cara, como si Dios pudiera quedarse al margen... 
Los días se hacen eternos para el que sufre, el que gobierna nunca se sacia de resultados y éxito, maquinan estratégicamente sus movimientos, se organizan y son tantos que parecen invencibles; más miedo da su número que su filosofía de gobierno, o puede que el motor de lo que mueva a tanta gente sea lo que más me llene de espanto. 
Se obliga al miedo a tomar decisiones y a la dignidad a doblegar la cerviz. La muerte acecha por las calles, el ambiente se densa, espiritualmente hay muerte, físicamente trae muerte, materialmente concibe muerte... y huele a eso en cada esquina, desde las calles, hasta los despachos.  



Esto es lo que hay detrás de la verja electrificada. Muerte y satisfacción. Esto es lo que hay por doquier, pero aquí lo hacían cómodamente. El cuerpo se te queda frío, el alma permanece muerta y en silencio unos instantes, no eres capaz de reaccionar y asimilar lo que ves en la pantalla, algo que no fue una sola película, que fueron vidas, 6 millones de vidas humanas tratadas como basura, acabadas...
Duele, rompe, quiebra tanta impotencia concentrada en 90 minutos ... ¿90 minutos? ...meses y meses de odio desbocado, de órdenes sin riesgos... ¿90 minutos te conmueven?
No es por Bruno por quien uno llora, es por todos, POR TODOS EN ABSOLUTO. .. puedes tú llorar por todos?



Yo me rayo mucho con estas cosas, porque siempre llevo todo al plano espiritual, al cotidiano, quiero aprender y mejorar, y a veces creo que me he ganado a pulso el nombre de Wiki. Pero es que uno está en peligro en todo tiempo, no hacen falta guerras, ni locos que arrasen con cierta humanidad al estilo Hitler; humillaciones más "lights" se viven en nuestras mesas, en los ayuntamientos del pueblo, en las plazas, en las fiestas y escuelas, en nuestras conversaciones, en nuestras maneras de pensar y proceder; formas inocentes y sutiles conciben oleadas de pensamientos que se trasmiten y proliferan... Ya sean opiniones políticas, raciales, religiosas o teológicas, el caso es que hemos vivido pequeñas guerras desde siempre, hemos sufrido pérdidas y hemos causado bajas... no tenemos un mundo mejor, ni iglesias más valiosas, ni ciudades más humanas, ni nosotros somos mejores... nos hemos hecho jueces y pensadores con la boca abierta, dando nuestra opinión para todo, y a veces estoy segura que oigo a Dios decir: "¿Por qué no te callas?"...




Parece que dejando las cosas claras, manifestando nuestra posición al modo revolucionario uno es el cristiano del mes. A veces, ni politicamente correctos, pero la verdad es que sin amor, no somos más que címbalo que resuena, es decir, pura hojalata molesta. Divididos por todo y por nada, levantamos verjas electrificadas, campos de concentración 
donde algunos mueren y el resto sufren secuelas de por vida. 

El hombre es pecador e imperfecto, siempre tendrá que mirar al Altísimo y necesitará la sangre de Jesús para lavar sus errores.
Pero exterminarnos a nosotros mismos... ¡qué prepotencia y altivez, cuánta osadía y engreimiento...!

Cuánto poder tienen las palabras, las imposiciones e intimidaciones posturales, son armas poderosas.


La lengua es peligrosa, y los derechos parecen excesivos como para callarnos.  Me da miedo a veces, uno debe llorar hasta por sí mismo y auto examinarse cada día. Hablar menos, amar más, construir aunque te derriben lo levantado, mirar al cielo, andar la segunda milla, regalar tu capa, poner la otra mejilla, reclamar menos derechos y dejar que Dios sea quien obre justicia... predicar a los perdidos, sanar a los enfermos, dar pan al hambriento, socorrer a la viuda y amparar al huérfano, compartir y entregarse al prójimo, aunque tu piel sea arrancada a jirones, aunque nadie jamás te de un triste gracias... aunque seas aborrecido por dar bien por mal.
Y si no hacemos esto, mucho menos debemos acribillar  a nadie con opiniones mortíferas, por muy bíblicas que sean. 
Nuestra ciudadanía está en los cielos y nuestra vida, nuestra vida es Cristo, ser como Cristo, amar como Él, pensar como Él, andar como Él... 

La vida es valiosa, la gente es pecadora, pero de GRAN estima a los ojos de Cristo... pero, dichosa verja electrificada, quizás nos iría mejor tocarla por descuido... o simplemente, aprender.


Es una gran película, totalmente recomendada, y aunque sea fuerte, te aseguro que sangrar un poco no le viene mal al alma.
Esto te cuento...

"El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Diosnuestro; a consolar a todos los enlutados;
 a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya." (Is. 61:1-3)

(19/12/2012)

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