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sábado, 23 de noviembre de 2013

9 años sin ti...

9 años sin ti... 9 años de cambios radicales, de reinos desmontados, de imperios arruinados, de esfuerzos inútiles, de humillaciones consentidas... años de vida estéril mientras tú duermes... años de vida que siguieron, y Su obra ha seguido perfeccionando nuestras vidas, como proclamaba el versículo que siempre presidió al tiempo de tu enfermedad.

9 años sin ti, sin tu abrazo capaz de recomponerlo todo, sin tu mirada de "todo irá bien"... sin tus maneras de espavilarme mientras reflejabas un te quiero a tu manera.... y estoy agradecida porque sé que disfruté de un trato que no tuvieron los demás, y de tantas otras cosas sólo porque fui tu niña, la niña de tu vejez... Sí, 9 años ausente.

Entre esos 9 años han pasado tantas cosas... estos últimos años se han desmontado cosas y se han montado otras, se han reconstruido vidas, relaciones, familias, iglesias, sueños, lo estéril se quedó en cinta, y está dando a luz... Entre ellas, te alegraría saber que he vuelto a tu casa, a cuidar de mamá... para paz de tu alma, para descanso de tu corazón, para sanidad de tu cuerpo, ya muerto.... pues, a pesar de los intentos diarios de esta puñetera familia de mantenerte vivo, es así como te siento, muerto.Y eso es fantástico, porque es así como Dios lo quiere. Te siento cercanamente lejos, y este es el primer año que no tiras de mí, que no me dueles, que no te echo de menos de aquella manera... y creo saber por qué.

Te amo, como una hija ama a su padre a quien admira y necesita tanto, como una hija agradecida por tantos fundamentos, por tanta base sólida, por tantas cosas aprendidas, y tanto cariño y apoyo recibido de ti. Y reconozco que durante 20 años me hiciste una falta abrumadora, me acostumbraste a precisar de ti, y a necesitar ciertas cualidades que me suplían como cabeza, y yo no tenía.
Y vi en ti, como hombre, muchas cosas que me hicieron posicionarme y entender lo que quería y lo que no quería para mí... lo que buscaría en un  hombre... y no sé en qué estaba pensando a la hora de llevar a cabo eso... la juventud es terrible cuando se juega a ser mayor...

Hoy, hago un paro para acordarme de ti,  y recuerdo tus actos y palabras, tu comportamiento y mis decisiones, mis deseos e inquietudes, y todas aquellas cosas ya no me inquietan... y me encanta saber por qué.

Celebro que siguiera la vida, porque en realidad el mundo no se paró porque tú no estuvieras ya... y te sigo queriendo con locura. Tengo mil cosas que decir, pero me he propuesto firmemente no hacerlo... porque si algo quiero destacar en este aniversario es... que dejé de buscarte, que ya resolví todo aquello, que puedes seguir descansando... y que eres el mejor hombre y el mejor padre que nunca llegará nadie a tener... soy una mujer que disfruta de que Dios sustente su suerte.
Te amo, sigue durmiendo...

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