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viernes, 8 de mayo de 2009

Corazón de siervo, no superestrella.

"Qué fácil es tergiversar las palabras, quitar un punto o un acento de aquí o de allá, y al final la frase suena tan distinta, no tiene nada que ver con el original. Mirando nuestro mundo hoy se me ocurre que puede que nuestra trampa sea igual, hemos hecho nuestro lo que en un principio era un préstamo, que Dios nos hizo cuando ...

...Nos dio vida con el aire, nos dio luz con las estrellas,y el romance de la luna con el mar.Nos dio el fuego y nos dio el agua, nos dio el valle y la montaña,y el regalo de la voz para cantar.Y nos hizo como niños, nos dio juegos de valor,cierta dosis de cariño, nos dio sueños, nos dio humor, nos dio la vida, la vida Él nos dio... sin razón alguna nos amó.

Es tiempo de empezar por el principio, mirar al cielo y volver a comenzar, es hora de entender que nada es nuestro, que todo lo tendremos que entregar. Que solamente en Dios está la vida, que solamente Él la puede quitar, vivimos de prestado, y tarde o temprano nos veremos cara a cara, frente a Aquel que nos dio vida..."(Marcos Vidal )

A veces actuamos como si fuéramos nuestros propios dueños. Dueños de nuestras vidas, de nuestras decisiones, de nuestros proyectos, de nuestro tiempo...Dueños de nuestro estilo de conducta, dueños de nuestra gente, de lo que poseemos, de nuestros dones... Y nos encontramos como bebés mal criados diciéndole al Señor, ¡ Eto é mío... Eto é mío...Y mando yo....!

Dios nos ha dado muchas cosas en qué ocuparnos, cosas que disfrutamos, que poseemos por corto o largo tiempo, pero vamos por la vida como "Superestrellas", exhibiéndonos y exigiendo nuestros derechos.
No somos Jefes, sino siervos. Somos administradores de TODO, y dueños de NADA. Administradores que debemos invertir con diligencia lo que Dios ha prestado en nuestras manos. (Como en la parábola de los talentos)

Hay una diferencia entre el corazón de un siervo y el de un superestrella.
*El siervo es el que disfruta de los frutos, el superestar se los atribuye.
*El siervo sirve con humildad, el superstar se enaltece queriendo gloria y reconocimiento al trabajo.
*El siervo se postra, el superstar se pone en pie.
*El siervo ama siempre, el superstar desecha cuando no sirven.
*El siervo es paciente, el superstar siempre tiene prisa.
*El siervo mira a quienes sirve, el superstar se mira a sí mismo.
*El siervo no miente, el superstar lo hace para estar siempre arriba.
*El siervo construye con sus manos, el superstar derriba con su boca.
*El siervo reconoce, el superstar exige.
*El siervo sirve, el superstar no sirve.
¡Y el que no sirve, no sirve!
Es momento de hacer recuento:....¿Cómo estoy utilizando los dones que Dios me prestó?, ¿cómo estoy invirtiendo mi tiempo en poner en práctica y en uso lo que he recibido de Dios?, Y algo más.... ¿con qué actitud de corazón estoy administrando lo que es de Dios?...
Es hora de decir: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí." (Sal.51:10)
"...procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor, sino delante de los hombres." (2ªCor.8:21)

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