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jueves, 23 de abril de 2009

...pero yo y mi casa serviremos al Señor.

(Preparando hombres de Dios, hombre de fe y de visión)
Fue conmovido mi corazón esta noche cuando en medio de mis pensamientos y conversaciones contigo, de pronto Tú abriste Tu boca por boca de Fernando.
De veras, no pude por más que llorar, al ver que pregunto y respondes, quiero y tengo, necesito y soy suplida, confío y soy confirmada… de veras, que me llenas de asombro.
Porque en medio de todo lo que no me encaja, Tú das consolación y Palabra.
Gracias por su testimonio, gracias porque hubieron padres que en medio de su llamado involucraron a sus hijos sin reparar en costes. Porque los incluyeron en Tus propósitos, sin darte opción a que ellos pudieran disfrutar de sus pequeños derechos o de elegir si ellos querían formar parte de Tu reino y propósito.

Tú miras el corazón, no hay daño, ni pérdida que no esté pasada por Tu mano, que no tenga Tu bálsamo y aceite, que no sea velada y controlada por el Dios que cuenta con aquellos que están dispuestos a perderlo todo, para ganarlo en Ti.
Somos nosotros los que cambiamos, Tú sigues siendo el mismo. Déjame darte las gracias.
Quiero que mis hijos sean siervos, niños, pero siervos… déjame volver a decirte lo mismo de siempre: … como los padres de Fer, “Si nos llamas a nosotros, llamas también a mis hijos.”

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